domingo, 10 de noviembre de 2013

Rubalcaba quiere seguir




Apagadas las luces y con los delegados en sus casas, hay que sacar una conclusión de la Conferencia Política del PSOE. Más allá de las resoluciones, la imagen de Alfredo Pérez Rubalcaba, un líder que provoca rechazo en el 91% de la ciudadanía, emerge entre la terna de candidatos a las elecciones primarias que - parece - convocará el PSOE. Rubalcaba parece dar a entender con sus gestos, con su tenaz resistencia y, sobre todo, no dimitiendo en la noche de la catástrofe electoral, que no descarta concurrir a esas elecciones. ¿Y por qué no yo? Es una pregunta que los políticos se hacen una y otra vez. Miran a un lado y a otro, y no ven personajes más capacitados que su persona para dirigir el cotarro. Además, Rubalcaba tiene una buena corte de aduladores a su alrededor a los que no les importaría que siguiese, y se lo dicen. Tendrían asegurados unos años más en el poder. Sí, cada día menos poder, pero poder al fin y al cabo. No descarten a Alfredo. Su discurso de hoy, sin ser brillante en el contenido, solo pretendía transmitir una cosa: aquí estoy. Fuerte. Con ganas. No me jubilo. Sus asesores le habrán destacado que eso era lo importante. Levantar a la gente de las sillas, con los brindis al sol habituales sobre la iglesia, a pesar de que el PSOE se haya rajado en el asunto republicano. Son monárquicos, y hasta ellos mismos silbaron la decisión. Normal. Rubalcaba ha dado hoy un golpe en la mesa de la partida de póker que son las primarias. Al menos seguirá jugando unas manos más, y quién sabe si querrá ser el último en levantarse. Izquierda Unida tiene la oportunidad de su vida.