viernes, 11 de julio de 2014

10 razones para votar a Pedro Sánchez


Lo primero de todo es recordar que el próximo domingo se elige al Secretario General del PSOE, y no al candidato a ningún cargo público, mucho menos a la presidencia del gobierno. Con esta perspectiva, aquí van las diez razones por las que creo que Pedro Sánchez merece la confianza de los afiliados socialistas.

1. Porque nadie contaba con él. Era un completo desconocido hasta que los miles de kilómetros que ha recorrido y su discurso han dado a conocer a un candidato solvente.

2. Porque no tiene hipotecas. No está apadrinado por el aparato de Ferraz. No ha sido miembro de la Comisión Ejecutiva Federal todo este tiempo de desastre para el PSOE. Era un diputado más, con poca presencia porque las intervenciones estelares las repartían Alfredo Pérez Rubalcaba y Eduardo Madina, que mandaban y mandan en el Grupo Parlamentario.

3. Porque no es el candidato del marketing. Es increíble hasta que punto se ha entregado Eduardo Madina a estrategias baratas de mercadotecnia y frases huecas. El PSOE no debe soñar, porque lleva mucho tiempo dormido. Tiene que despertar y sacar de esta pesadilla a los trabajadores. Realidad y acción es lo que necesitan ahora los socialistas.

4. Porque su lema, "El Socialismo que Une", es toda una declaración de intenciones. Madina formó parte de la ejecutiva de desunión que salió de Sevilla y no ha dicho absolutamente nada durante todos estos años. Podría haber abogado por esa unidad desde el corazón mismo del poder de PSOE, pero prefirió seguir a ciegas a Rubalcaba hacia el abismo.

5. Porque el cambio no puede llegar de alguien que representa al poder de Ferraz y ha estado involucrado en todas las decisiones estratégicas que han llevado al PSOE a los peores resultados electorales de su historia. Ya fuese por acción u omisión.

6. Porque Pedro Sánchez no juega sucio, y podría.

7. Porque Pedro Sánchez dio un paso adelante sin cálculos ni padrinos. Esa valentía es necesaria ahora para la socialdemocracia española.

8. Porque la respuesta que ha dado a los ataques más sucios que se recuerdan desde aquel artículo de El País contra Carme Chacón en vísperas del congreso de Sevilla ha sido una sonrisa y seguir adelante. 

9. Porque se cree lo que dice, o por lo menos lo parece.

10. Porque el PSOE necesita un cambio de verdad. Serio. Creíble. Sin medias tintas. 


miércoles, 9 de julio de 2014

El PSOE habla con el espejo

Desde el fallido Congreso de Sevilla, el PSOE ha sido un barco errante con un timonel al mando que solo dirigía la nave hacia la niebla. Alfredo Pérez Rubalcaba ganó ese Congreso con una victoria pírrica, que le incapacitaba para crear una dirección en la que la integración de la otra mitad del partido no tuviese presencia. Fue lo que hizo. Mandar como si hubiese recibido un cheque en blanco, cuando ganó en el último tiro de la tanda de penaltis. Su mandato ha terminado como empezó. Probablemente la página más negra de su carrera política. En vez de convocar la primarias abiertas a una sociedad progresista ávida de participar, volvió la cara junto a Eduardo Madina para mirar puertas adentro. La consulta no vinculante a la que está llamada una militancia socialista que decrece cada año es la solución a un problema que Rubalcaba quería dejar sentenciado antes de irse: acabar con Carme Chacón, casualmente cuando ella ha tenido una actitud de respeto y no injerencia en este simulacro. Por eso hoy el PSOE sigue hablando con el espejo. Cuando todo el mundo esperaba un ejercicio de apertura histórico se introdujo al partido en otro callejón oscuro en el que bajo el mantra de "un militante, un voto", se quería disfrazar la triste realidad como si fuese otro acontecimiento planetario. Los militantes del PSOE siempre han tenido voto. En cada asamblea local que inicia el periodo congresual así se hace. Siempre ha presumido de ello el PSOE frente al PP. Y tenían razón. Buena muestra de esa democracia interna fue el propio Congreso de Sevilla, en el que en cada provincia y asamblea competían listas que apoyaban a Chacón o a Rubalcaba, y cada militante votó en libertad lo que mejor creía para el partido. Por tanto, ni revolución ni hacer historia. Eduardo Madina pidió lo que mejor le venía a Alfredo Pérez Rubalcaba. Y ahora nos encontramos con una situación surrealista, dónde sin disimulo el propio Madina dice que compite por la Secretaria General del PSOE y si no lo logra no competirá en las Primarias Abiertas. En resumen, quiere presentarse a esas primarias con el aparato de su parte y controlando todos los resortes de Ferraz que a su vez controlarán el proceso de primarias. La misma posición con la que Joaquín Almunia concurrió a las primarias internas contra Josep Borrell. Solo José Antonio Pérez Tapias mantiene una postura coherente con los tiempos que corren y con lo que la sociedad demanda. Si es Secretario General no concurrirá a las primarias y su objetivo principal en ese proceso será garantizar la neutralidad de la dirección federal. El diálogo con el reflejo tiene su mayor exponente en la apatía con la que la sociedad en general está acogiendo esta consulta a los militantes del PSOE. Los programas de televisión que retransmitieron el debate no vieron incrementada de manera significativa la cifra de audiencia con respecto a cualquier otro día. A través de la televisión del PSOE en Internet, 100.000 personas vieron el debate, y eso que 105 medios de comunicación repetían la señal. Sumados los dos canales de TDT en abierto, el total pasa por poco del millón de televidentes. En un país con 47 millones de habitantes, con un PSOE que hace poco llegó a tener 11 millones de votos, en el que Podemos ha logrado más de 1.200.000 sufragios... Cada uno puede hacer el análisis que le venga en gana, pero da la sensación de que si a la gente no se le invita a participar, muestra poco interés por lo que se haga en el interior de una formación política. Muchos en el PSOE ya se han dado cuenta de esto, pero otros han preferido virar el timón hacia las rocas, en la esperanza de que tras el naufragio el reparto de los restos sea mucho más placentero. Más tiempo perdido en lo que es, una vez más, una batalla interna que no le importa a casi nadie. Más allá de las invitaciones a soñar (como si el PSOE no viviese en las nubes desde hace mucho tiempo), poco o nada puede sacarse en claro de este invento. Si acaso, la aparición de un nuevo activo para el PSOE como es Pedro Sánchez, que a base de hacer kilómetros ha  conseguido hacerse un hueco y plantear batalla a la decisión que ya tenía tomada Rubalcaba y su aparato, encabezado por Elena Valenciano. Por el otro lado, Edu Madina, que lleva años al mando del Grupo Parlamentario del PSOE y como miembro de la Comisión Ejecutiva Federal que tiene en su bagaje los peores resultados electorales de la historia del PSOE, poco puede hacer ahora pese a sus esfuerzos por presentarse como algo parecido al cambio. José Antonio Pérez Tapias, el más solvente ideológicamente de los tres, deberá hacer valer su resultado para evitar derivas sospechosas tras la votación. Mientras, a seguir hablando con el espejo, esperando el tiempo que haga falta para recibir una respuesta. Alguno no se ha dado cuenta de que un reflejo es poco más que una ilusión. Para ver de verdad hay que abrir la puerta y salir a la calle para mirar a los ojos a la gente, sin pedirles primero el carné del partido.